28/01/12

Desde que los héroes y los dioses dejaron de contarnos la verdad de la naturaleza, el hombre hizo suya la razón y empezó a creer en los mitos.

05/09/11

Me he quedado entera de huecos vacíos

03/09/11

Sombras de septiembres, voy a evocarte

Septiembre.

Si tuviera que definirme por un mes, ese sería septiembre. Si tuviera que elegir un mes, ese también sería septiembre. Si fuera escritor o poeta, le escribiría un soneto a septiembre. 

Evoca un incontable número de recuerdos, de imágenes, de sabores, de olores, de sonidos, de palabras, de buenos propósitos y de paseos por el campo, sobre todo eso.

Podría describir situaciones ya añejas como si hubieran sido ayer. Ese ayer en el que ser consciente del paso del tiempo fue demasiado tarde. Aún así, cada fin de verano, palpaba todo lo irrecuperable y trataba de sentirlo todo como si fuera el último día que efectivamente llegó.

Hace un año, recordaba algo así parecido, allí tendida sobre el trampolín de la piscina, junto a Lobo. Éste, sin embargo, me veo en el camino hacia el pino piñonero, a esa individualidad bimembre, llena de misterio que, cuando estaba Ruky, no me daba tanto miedo de observar. Recuerdo ese color de albero en el paisaje, el verde cuando me iba de vuelta, siempre esa hilera de almendros hacia el sur, hacia la intensidad de los naranjos enmarcados por el ilustre y la majestuosidad del laurel. Y en contraste, el verde disimulado de los olivos, señores y protectores de ese cuadro de costumbres. En la cima, el marrón cilíndrico de las palmeras, el máximo común de aquel pino domesticado por los vecinos que lo rodeaban.
Seguir paseando y cambiar el ritmo cuando pasaba por las chumberas, recordando leyendas infantiles sobre plantas que proyectaban sus hojas-pinchos hacia aquel que se acercara.

Esta es la ficción de mi septiembre, de mi conciencia en suspensión.

12/08/11


(...)
Secuelas.
Y tu cara de globo, tu risa encabritada, tus manos de rumiante, tu infantilidad cobarde, tus armas de mujer-Eva, me hacen reescribir mi historia interminable, mis reencuentros con mis miedos, con la vida de féminas que no entiendo, con las que me dejo humillar en lo más hondo de mi dignidad. Como una pesadilla de niño, tallado en las sienes, se repite, Ella. Sin dardos ni diana, indefensa, porque no he aprendido a ganar batallas sino a resignarme en este sentimiento de pronombres y terceras personas.  

03/08/11

Cuando me va mal te echo de menos. Un faro perdido en el tiempo, fiel en mi fantasía.
Cuando me va mal echo de menos la receptividad, la mía.

No es fácil, no.